Arrival
Esta película es quizá una de mis favoritas de esta temporada. No deja de sorprenderme el lirismo de su historia y la forma sutil y a veces alucinante y otras enfática en que nos es entregado su mensaje.
Nuestros lenguajes construyen las formas en que nuestros cerebros entienden el mundo. Leemos de izquierda a derecha o viceversa. De arriba a bajo o en sentido contrario. Siempre lineal. El pasado lo entendemos como algo que queda detrás y el futuro es algo que nos espera adelante. Nuestras vidas son líneas paralelas que se tocan y entrecruzan en algunos momentos y se separan en otros. Algunas veces se reencuentran y en otras nunca jamás.
Circunscribimos nuestras ideas a lo que conocemos y cómo pensamos que lo conocemos. Nos basamos o confiamos en las que creemos son fuentes fiables como nuestros propios instintos sin darnos cuenta que esos instintos hace mucho tiempo fueron moldeados por el exterior. Aprendemos de nuestro pasado pero desconocemos nuestro futuro.
Sin embargo, en las culturas ancestrales de distintos y distantes sitios del planeta una figura siempre tuvo sitial relevante e importante por su significado. El círculo. En la generalidad de estas culturas sean asiáticas, americanas, africanas o europeas su significado es el de continuidad. Todo y uno. Inicio, final y trascendencia. Evolución. Perfección. La unicidad del universo y el hombre. Cuando por primera vez vi Arrival no pude evitar recordar esta significación y me pregunté si de alguna forma la película la representaría.
En los diferentes lenguajes creados por el hombre escribimos lo que hablamos y por ende lo que pensamos. Nuestras palabras habladas y escritas circunscriben y por tanto decretan nuestras ideas. En el lenguaje de los heptápodos, como nos viene a decir el film, lo que se manifiesta en escritura-símbolos no es igual a lo que hablan y/o piensan. Su mente está abierta y por tanto no circunscrita a barreras y límites. El tiempo es uno y siempre presente.
En esta idea de linealidad creemos entender lo que se nos presenta desde el inicio en la obra. Creemos que hay un pasado y que de él se desprenden consecuencias que han afectado la vida actual de la protagonista, Louise Banks. Creemos lo que vemos como espectadores, lo que nuestro instinto nos dice que es cierto. Vemos cómo la incertidumbre de lo desconocido, el significado de la llegada de esas 12 naves extraterrestres a distintos y distantes sitios del planeta, crea tensión que va escalando hasta desencadenar brotes de violencia. Desconfianza entre naciones líderes, entre simples y cotidianos seres humanos. El temor a los extraños y a lo que no podemos controlar. Los costosos errores de no saber, querer o poder entendernos con nuestros semejantes o con los que consideramos diferentes.
Vemos debatir a Banks con lo que serían flashbacks y quizá pensemos que es producto de su estrés emocional ante la dimensión de la tarea encomendada y la pérdida aún no asumida por completo. Pero con sorpresa encontramos que al abrir su mente al lenguaje atemporal alien se abre también su entendimiento y comprensión a dimensiones de tiempo y espacio igual de atemporales. Ve su futuro y lo que la espera y decide tomarlo. Una lección de vida imperecedera. Habrá gente que estará ahí un tiempo y luego dejará de estar, pero que siempre serán importantes. Siempre tendrán un sitial único porque sin ellos y su efecto en su vida no es ni será la misma.
Y ese al final es el regalo y el arma que traen los aliens. Saber que como especie podemos y debemos abrirnos al universo y aceptar nuestra responsabilidad en la vida de este planeta y más allá de él. Que en un momento podemos ser nosotros los que necesitemos ayuda y orientación y en otro momento serán otros los que necesiten de nosotros. Nos necesitamos los unos a los otros. Comprender nuestras similitudes y aceptar nuestras diferencias. En definitiva es la propuesta que nos hacen a través de esta película.
Arribal es una película de ciencia ficción dirigida por Denis Villeneuve y adaptada por Eric Heisserer del cuento y novela "Story of Your Life" (1998) de Ted Chiang. Con las actuaciones de Amy Adams, magnifica como siempre, Jeremy Renner y Forest Whitaker. Cuenta con ocho nominaciones al Oscar entre ellas a Mejor Película, Mejor Director y Mejor Guion Adaptado. Lamentablemente Adams no fue nominada como Mejor Actriz Protagonista. Craso error sin duda.
